Presupuesto cerrado por escrito antes de empezar
Te detallamos en el contrato qué entra y qué no entra. Si surge algo nuevo a mitad, te lo comunicamos antes y decides tú si añadirlo o no. Sin sorpresas.
Pides presupuesto a 5 agencias y te dan 5 cifras absurdamente distintas. No hay un único «precio de web»: depende de qué necesitas, qué incluye y quién lo hace. Aquí te explicamos cómo se forma un presupuesto serio, qué cosas inflan el precio sin aportar valor y cómo evitar pagar de más.
Propuesta inicial gratuita en 24h: qué cambiaríamos, en qué orden y con qué KPIs.
Una agencia te dice una cosa, otra el doble, otra el triple. Ninguna te explica el porqué. Imposible decidir con criterio sin entender qué entra en cada propuesta.
Términos como «landing pSEO», «multistep», «schema» o «CWV» que no significan nada para ti pero hinchan el presupuesto. Cobran por palabras técnicas, no por valor.
Webs preciosas que no convierten. Pagas diseño, no rentabilidad. Sin un proceso claro de objetivos y métricas, te quedas con algo bonito pero inútil.
«Esto no estaba incluido en el alcance». Pasaste de una cifra a casi el doble sin entender por qué. Falta de presupuesto cerrado por escrito desde el inicio.
Te detallamos en el contrato qué entra y qué no entra. Si surge algo nuevo a mitad, te lo comunicamos antes y decides tú si añadirlo o no. Sin sorpresas.
Tres tipos de proyecto bien diferenciados (landing, web corporativa, web a medida) con qué incluye cada nivel y por qué un proyecto va a un tramo u otro. Te ayudamos a elegir el adecuado para lo que realmente necesitas.
45 minutos por videollamada para entender tu caso. A veces concluye que no necesitas web sino otra cosa, y te lo decimos. Honestidad antes que facturar.
La diferencia suele estar en cuatro factores: (1) si usan plantilla genérica vs. diseño a medida, (2) si incluyen copy estratégico o solo maquetan tus textos, (3) si trabajan SEO técnico desde el día uno o lo dejan «para después», (4) si tienen proceso comercial profesional o son freelance ocasional. Lo barato suele salir caro: tendrás que rehacer la web en 12-18 meses.
Multiidioma profesional, integraciones con tus sistemas (CRM, ERP, ticketing), tienda online compleja con pasarelas múltiples, sistema de reservas, área privada con roles, sesión fotográfica a medida, copy estratégico en lugar de simple maquetación. Cada una aporta valor real, no solo factura más.
Animaciones avanzadas que no aportan a la conversión, secciones extra que duplican contenido, plataformas propietarias que te atan al proveedor, mantenimientos forzosos a precio elevado, «consultoría estratégica» genérica que se podría dar en una reunión. Pregunta siempre qué aporta cada partida.
(1) Está cerrado por escrito y firmado, (2) detalla por hitos qué se entrega y cuándo, (3) explica qué tecnología usa y por qué, (4) incluye condiciones de mantenimiento posterior y propiedad del código, (5) deja claro qué pasa si quieres añadir algo a mitad. Si alguno falta, pregunta antes de firmar.
Sí: empezar por una landing del servicio principal y crecer iterativamente. Reutilizar fotos buenas que ya tengas. Definir bien el alcance antes de pedir presupuestos para no pagar lo que no usarás. Y elegir tecnología estándar (WordPress) si tu proyecto no justifica desarrollo a medida.
(1) Rellenas un formulario con info básica, (2) hablamos 45 min por videollamada, (3) en 48 horas te entregamos presupuesto cerrado por escrito con desglose detallado. Sin compromiso. Si nos contratas, ese es el precio final.